20.8.05

El olor de la muerte

Parece ser que tras una muerte el día se vuelve lluvioso y gris. Normalmente eso resulta ser una metáfora de un sentimiento, un estado de ánimo similar aunque hoy, en este caso, se cumple físicamente.

Ayer fuí a cubrir como operadora de cámara el suceso ocurrido en Palma, el asesinato de una mujer y posterior suicidio de su novio, ambos ingleses. Resulta, ya cayendo en datos morbosos que hacía días que el hombre había matado a la mujer a martillazos. Y luego se ahorcó. Por supuesto no podía ser a la inversa.

El caso es que no descubrieron los cadáveres hasta ayer cuando una vecina avisó a la policía inquieta a causa del olor emanado desde la casa. Los hechos que siguen se los pueden imaginar.

Tuve la ¿suerte? (personalmente y no periodísticamente... ) de no llegar a tiempo del levantamiento de los cadaveres, pero a pesar de ello el olor persistía.

El vincular el olor que desprende un organismo en estado de putrefacción a un cadaver humano ha sido algo nuevo en mi existencia y realmente está lejos de toda sensación de morbo fácil que puede dar cualquier telenoticias o situación anecdótica visual. La sensación de MUERTE persiste no solo en mi olfato sinó en mis tripas.


Dicen el dulzón olor de la muerte, pero que amargo es y qué cerca se ve una de la muerte-vida por haberse cruzado en el camino de la 'noticia'.