Moixos morts
Gatos muertos. Los veo desde el coche. Tropezones en el hormigón de unas obras infinitas y ominipresentes, como Dios. Y perdónenme la comparación. Gatos muertos, unos dejados durente días acelerando su descomposición y otros desaparecen.
¿Qué harán con toda esa montaña de carne gatuna?
Quizás el recurso mitificado de los chinos se ha extendido hasta estas carreteras o bien la campaña de limpieza de esta familia felina para evitar su masiva multiplicación ha tomado caminos inexcrutables... como Dios.
Aunque me da la sensación que es otro síntoma de la ineptitud a la hora de diseñar (¿diseñar?) unas obras de semejante magnitud (no lo describí, lo siento: carretera ampliada a autovía de Palma a Andratx, aunque ciertamente podría servir como ejemplo para cualquiera de las obras de caminos y denmás en las Baleares).
Un síntoma del no-pensamiento-apriori, o sea de la no previsión de necesidades... Las humanas quizás no sean tan visibles como estos cadaveres animales.
No hay vías de paso.
Los gatos, (entre otros animales) pasan por la carretera en obras.
Por la carretera pasan coches.
Los coches atropellan gatos.
Luego mueren.
Si en eso tan básico no hay previsión qué pasará con cosas no tan evidentes. Nada... O Mucho.
Gatos Muertos y Más
8.3.06
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