Toma la Bolsa, una bocanada de aire fresco
Rodrigo Vázquez de Prada || Madrid.
Una auténtica bocanada de aire fresco. Un verdadero maratón de intervenciones de especialistas de renombre académico y posicionamiento crítico. Y más de quinientos jóvenes, y, junto a ellos, otros muchos peinando canas, agrupados en las proximidades de la Bolsa de Madrid en su lucha, iniciada el 15-M, contra el modelo de sociedad y el capitalismo especulativo y financiero que ha creado la actual y grave crisis económica. Concentrados para escuchar a un amplio equipo de economistas y expertos y dotarse de conocimientos que fortalezcan su lucha. Para acceder al conocimiento como «motor de cambio», en sus propias palabras.
Un foro social organizado por el Grupo de Trabajo de Economía Sol, vinculado a la iniciativa Occupy Wall Street, una propuesta «para plantar una nueva semilla de resistencia en EE UU» en la que un millar de jóvenes norteamericanos se concentraron ante el tempo de las finanzas del “Tío Sam”.
La jornada comenzó al mediodía y concluyó casi en la medianoche en una ejemplar expresión de lucha y protesta pacífica. Algo que contrastó de forma muy acusada y visible con el fuerte dispositivo policial desplegado por el Ministerio del Interior para impedir que los “indignados” pudieran pisar siquiera las escalinatas del edificio de la Bolsa madrileña, el sacrosanto altar de las finanzas españolas.
El foro fue abierto por las palabras de Ruth, una jovencísima periodista, que calificó la jornada de «día histórico para la extensión internacional de este movimiento que comenzó hace ya cuatro meses y dos días». Existían razones para tal afirmación. La jornada iba a tener lugar en más de una veintena de ciudades de todo el mundo: Nueva York, San Francisco, Los Angeles, Austin, Seattle, Madison, Toronto, Atenas, Berlín, Frankfut, Sttutgart, Lisboa, Oporto, Viena, Amsterdam, Paris, Cambridge, Barcelona, Valencia, Bilbao, Santander y Las Palmas. Y en todas ellas un mismo objetivo: «denunciar la dictadura de los mercados financieros, un ente tras el que se esconden nombres y apellidos que se nos quieren ocultar y que provocan el hambre, la miseria y la pobreza, en un afán continuo de acumulación de capital».
Un total de nueve intervenciones, oídas con especial atención y respeto. La primera, la de Carlos Castiñeiras, especialista en mercados financieros, que, con una didáctica exposición del funcionamiento de las bolsas de valores, denunció los contratos de futuros como responsables de gran parte de la especulación y calificó la actual situación de «robo, estafa y “putifundio”». Tras él, María García, de Veterinarios sin fronteras, reveló el control de las producciones y comercialización de alimentos por nueve grandes empresas multinacionales, que controlan a su antojo los precios de los productos y causan el hambre en los países pobres, y criticó la desaparición de grandes extensiones de cultivos para la producción de especies vegetales para la producción de biocombustible. A su vez, el economista Carlos Ruiz y Jorge Fonseca, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, plantearon al alimón las diferencias entre la economía productiva y la economía especulativa, que primó de forma escandalosa la actividad económica capitalista durante las últimas décadas. Y cómo la preponderancia de la segunda y todo un ininterrumpido proceso de desregulaciones para sacar del control gubernamental tal tipo de economía se encuentra en el origen de la actual crisis económica.
Por su parte, Ricardo G. Zaldívar, profesor de Economía en la Universidad Carlos III y miembro de ATTAC, situó abiertamente como «pieza clave del sistema» y «lubricante del sistema capitalista» a los «paraísos fiscales». Zaldívar denunció que en los paraísos fiscales operan muchas de las empresas españolas del IBEX 35 al igual que están domiciliadas las compañías que obtienen sus beneficios con actividades criminales como la trata de blancas, prostitución y narcotráfico, desde donde blanquean el dinero que luego invierten en la Costa del Sol. Y abogó por un aumento de la presión social para lograr su desaparición, «un objetivo alcanzable», así como del secreto bancario establecido en países como Suiza.
Los mecanismos de las empresas transnacionales fueron puestos al descubierto por el profesor Daniel Vila, también perteneciente a ATTAC, y Pedro Ramiro, investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina. Daniel Vila señaló que desde el golpe de Estado que derrocó al presidente Allende en Chile, en 1973, «se está desarrollando una contrarrevolución social en la que son agentes las corporaciones multinacionales». En esta misma dirección, señaló que «se están debilitando y desmontando los Estados en beneficio del poder de las empresas transnacionales o multinacionales». Y, más tarde, denunció que «la responsabilidad social corporativa es la ideología de la llamada “gobernanza”». En una intervención, en la que recordó que, en un proceso de «puerta giratoria», presidentes de Gobiernos de España como José María Aznar y Felipe González han terminado siendo contratados por empresas que ellos mismos habían privatizado, Carlos Ramiro recordó que las empresas españolas, «han utilizado el continente americano como base para su conversión en multinacionales» y afirmó que «tampoco nuestras multinacionales nos representan».
Ladislao Martínez, portavoz de Energía de Ecologistas en Acción y miembro de la Plataforma contra la privatización del Canal de Isabel II, criticó la tremenda desigualdad de los modelos energéticos de los países del Norte y del Sur y el modelo energético de la oligarquía, que los poderosos siguen obstinados en seguir aplicando, provocando el cambio climático, con todas sus catastróficas consecuencias. Para él está claro que no necesitamos la energía que genera este modelo, sino los servicios que la energía nos proporciona.
El foro fue cerrado con la intervención de Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, que inició sus palabras recordando a Jordi Dauder, excelente actor catalán y militante de la izquierda, fallecido dos días antes. Frente al actual modelo de sociedad, que él define como «modo de vida esclavo», con un «hiperconsumismo que es más bien un indicador del malestar general», Taibo planteo la necesidad de ser capaces de poner en marcha el decrecimiento, «una propuesta anticapitalista de redistribución radical de los recuros, que no sustituye a otras alternativas sino que es un agregado a tales contestaciones». Una propuesta de decrecimiento en la que juegan un papel decisivo la recuperación de la vida local, la sobriedad y sencillez, la renta básica de ciudadanía, el reparto del trabajo y la primacía del ocio creativo…
Una jornada gratificante que demostró el particular interés de los jóvenes por comprender los diversos mecanismos que han generado la grave crisis que padecen de forma tan acusada las clases y capas más desfavorecidas así como las alternativas que se plantean al actual modelo de sociedad. Y, entre medias, una imaginativa pieza de teatro en la que se escenificó la creciente voracidad de los bancos. Hacia las diez de la noche, una pantalla improvisada permitió trasladar a los reunidos en la Plaza de la Lealtad el saludo solidario de sus compañeros concentrados en Nueva York ante el máximo símbolo del capitalismo internacional: la sede de la Bolsa neoyorkina, Wall Street. También el de otros muchos “indignados” de otras capitales, como Tel Aviv… Desde el comienzo al final de los debates, los jóvens corearon consignas como la siguiente: «De Norte a Sur, de Este a Oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste». Porque, tal como había puesto de relieve Ruth al comienzo de la jornada, «la indignación no tiene fronteras».
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Carlos Ruiz Escudero, presidente de Attac Madrid en la jornada Toma la Bolsa.
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